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The Middle Game of Go – Sakata Eio

The Middle Game of Go – Sakata Eio

Ishi Press fue la primera editorial grande de go en inglés, fundada a fines de los años sesenta por Richard Bozulich. Su importancia es tal que casi todos los clásicos de la literatura de go en este idioma fueron publicados por Ishi Press, incluyendo la gran Go World. Sus publicaciones concluyeron en los años ’90 (excepto Go World, continuada en Kiseido), pero sus libros nunca dejaron de ser una referencia para los jugadores occidentales.

Portada del libro.

Hace poco, se reeditaron varios libros de Ishi Press, y el año pasado aproveché para comprar algunos por Amazon, pidiendo a mis padres que los trajeran desde Estados Unidos. Fueron Enclosure Josekis, de Takemiya Masaki, The Great Joseki Debates, de Honda Kunihisa, y The Middle Game of Go, de Sakata Eio, que es el objeto de este post.

The Middle Game of Go es uno de los grandes clásicos, leído en masa por los jugadores de los años setenta y ochenta. Lo escuché recomendarlo en varias ocasiones a Fernando Aguilar, por lo que me interesaba leerlo en algún momento.

A grandes rasgos, el libro es el comentario exhaustivo de cuatro partidas de Sakata Eio los años cincuenta y sesenta, centrado en el medio juego de cada una de ellas. El fuseki de todas las partidas está analizado en los dos volúmenes de Modern Joseki and Fuseki, también de Sakata, por lo que este puede considerarse una suerte de continuación de aquel libro.

Espero que se pueda apreciar lo pésimo de la edición.

El principal problema del libro, que hace que su lectura sea casi un sacrificio, es la pésima reedición. Con todos los libros reeditados de Ishi Press está el mismo problema de una edición de muy mala calidad, pero en este caso es peor. El tamaño de las páginas es muy menor al tamaño del papel de dichas páginas, como si fuera una fotocopia reducida, por lo que la letra es mínima. Además, los diagramas están impresos en este mismo tamaño, y con una impresión muy poco definida, por lo que en algunos casos hay que usar un poco de imaginación para entender los números de las piedras. Esto descontando, desde ya, las erratas, que son varias.

Salvando estos problemas, las partidas son muy interesantes y los análisis incluyen algunos “josekis de medio juego” muy útiles, como técnicas de reducción para varios shimaris y diferentes bosquejos territoriales. La tercera partida incluye hasta un análisis detallado del yose, por lo que se puede decir que los comentarios son bien exhaustivos en todos los aspectos del juego menos en fuseki y en joseki (reservados para los otros libros del autor).

Otro punto interesante del libro es que usa constantemente términos en japonés, algo que, en lo personal, me gusta (aprender los nombres de las jugadas es, en algún punto, aprender las jugadas).

En resumen, más allá de la pésima edición y de su relativa anacronicidad (las partidas se sienten algo antiguas, y en estos tiempos ya se siente muy ajena la didáctica japonesa), creo que es un libro breve pero instructivo.

Comentarios de marzo + BIBA Online Teaching (2)

Comentarios de marzo + BIBA Online Teaching (2)

Marzo no fue un buen mes para mi go. Perdí mi ritmo de estudio, tuve una experiencia no tan buena en BIBA Online, perdí la amplia mayoría de mis partidas, y llegué a la conclusión de que probablemente no voy a ir al WAGC este año. Vamos por partes.

Hasta hace poco, y desde al menos mitad de 2016, logré mantener un buen ritmo de estudio auto-guiado. Siempre lo hice a lo largo de los años, pero últimamente lo había perfeccionado al punto de costarme muy poco mantenerlo. Consistía en utilizar la técnica Pomodoro realizando entre tres y cuatro pomodoros por día, todos los días. En los fines de semana, a eso se agregaban las partidas jugadas, lo que en total sumaba unas doce a quince horas de dedicación semanal. Esto implicaba levantarme a las siete u ocho de la mañana de lunes a viernes para llevar a cabo los pomodoros (entre una hora y media y dos todos los días), antes de ir al trabajo.

Si bien suena como un gran sacrificio, había logrado incorporarlo a mi rutina sin mayores problemas, y lo disfrutaba. A mediados de febrero, y definitivamente, durante marzo, empecé a perder la capacidad de llevar a cabo la rutina. Todos los días me empecé a quedar dormido hasta las nueve de la mañana, a la tarde nunca tenía tiempo, y empecé a sentir una aversión a realizar esos pomodoros. Fue totalmente inexplicable, pero simplemente empecé a no poder hacerlos. Por suerte, a partir de hoy, creo que estoy empezando a revertir esto.

Por otro lado (y tal vez un poco para revertir esto que estaba empezando a suceder) en marzo me anoté al programa de BIBA Online Teaching. Llegando al final del mismo (mientras escribo espero mi partida final, un teaching game con Blackie), puedo decir que no fue una experiencia demasiado interesante. Tal vez en parte por mi estado mental durante el mes, no pude sacarle mucho provecho. Los reviews online no abarcaron todas las partidas jugadas, y tanto la sección de problemas de vida y muerte como las lectures semanales, no estaban integradas al resto del programa (las partidas y reviews). Básicamente, creo que lo único que realmente ofrecía el programa, a un precio muy alto, eran las reviews, algo que con clases particulares es mucho más explotable y más barato. De todos modos, hago un mea culpa de mi estado psicológico durante el mes, que evitó que lo disfrute y que hizo que perdiera varias partidas prácticamente ganadas.

Por último, el plan de ir al WAGC de este año, una idea que venía acariciando desde el año pasado, parece cada vez más lejana gracias a la organización del mismo, que anunció las fechas pero todavía no mandó la invitación oficial, a dos meses del evento. Organizar un viaje de tal magnitud, y conseguir pasajes económicos, en ese plazo, va a ser extremadamente difícil. Así, el que alguna vez fue el torneo amateur más importante para los jugadores occidentales, ahora está demostrando cada vez mayor informalidad, quedándose muy atrás del torneo europeo y norteamericano (que se anuncian un año antes) e incluso del iberoameriano, que este año, por ejemplo, ya está anunciado oficialmente para octubre.

Dejo un ejemplo de cómo perder una partida ganada, y la esperanza de tener un buen abril.

Weiqi Life and Death 1000 Problems – Wang Zhipeng (edición coreana)

Weiqi Life and Death 1000 Problems – Wang Zhipeng (edición coreana)

Compré este libro en dos tomos en mi última visita a Seúl. Lee Youngshin 5p me había advertido, en mi visita anterior, que contenía problemas un poco “nasty”, pero que era muy popular en estos años. Volví sin comprarlo de ese viaje, pero enseguida me arrepentí, por lo que en cuanto tuve nuevamente la oportunidad lo adquirí.

Es una traducción coreana del original chino (圍棋死活1000題), que por cierto se recomienda en una guía de estudio bastante famosa aunque de origen un tanto dudoso.

A nivel formato, creo que es bastante cómodo de leer, la edición es muy buena y la cantidad de problemas por página es acertada. Esto salvando que, al variar la cantidad de diagramas en cada solución (si el problema es sencillo hay uno solo, si es más complejo hay tres), a veces es un poco confuso la disposición de las respuestas.

Algunos problemas del primer tomo.
Formato de las soluciones.

Respecto al nivel del libro, el primer tomo tiene problemas bastante interesantes y accesibles, que se ponen más complejos a medida que avanza el libro, pero sin dejar de ser nunca de nivel intermedio. El segundo tomo se torna bastante más complejo, y en la segunda mitad del mismo entendí a lo que se refería Youngshin con su adjetivo. Me costó terminarlo.

En general, prefiero los libros que progresan de nivel más gradualmente y que manejan un rango de dificultad más acotado. Pasar las primeras páginas muy rápido y las últimas muy lento puede tornarse frustrante.

De todos modos, por la cantidad y calidad de problemas, y por la excelente edición, puedo recomendarlo sin culpa.

The Great Joseki Debates – Honda Kunihisa

The Great Joseki Debates – Honda Kunihisa

Después de leer el 21st Century Dictionary of Basic Joseki, de Takao Shinji, decidí continuar mis estudios de joseki con el libro The Great Joseki Debates, de Honda Kunihisa, un libro de Ishi Press reimpreso en 2015 (edición original de 1992) que me trajeron a pedido mis padres de un viaje a Estados Unidos. Se trata de un libro poco conocido, pero de todos modos decidí comprarlo porque me interesaba el abordaje que prometía: “This excellent book bridges the gap between fuseki (…) and joseki”. Un libro que trate el tema de cómo elegir un joseki en base a un fuseki siempre es interesante.

El libro es en realidad una recopilación de una serie artículos de la revista Go World (no dice exactamente qué serie, pero imagino que es Match joseki and fuseki), por lo que los “capítulos” no tienen relación entre sí y se pueden leer sin continuidad. Son 24 capítulos o “debates”, como los llama el libro, en un formato de pseudo-problema: se presenta una posición de fuseki con su última jugada marcada, y a continuación tres propuestas de jugada, defendidas muy débilmente por jugadores hipóteticos llamados A, B y C.

Después de este planteo inicial, se hace un análisis breve de la posición general del tablero, y luego se analizan las tres propuestas posibles: se ven en detalle los josekis de cada una por separado, se los “prueba” en el fuseki de turno, y se da la solución correcta. Es decir, que en cada uno de los 24 debates del libro, se ven tres josekis diferentes a partir de una misma posición, y se los relaciona al fuseki.

Creo que el libro cumple ampliamente su objetivo y da una mirada interesante sobre cómo pensar a la hora de elegir un joseki teniendo en cuenta la posición general del tablero. Además, contiene muchos análisis de josekis aislados. que junto con un libro de referencia como el de Takao Shinji, pueden proveer mucho y muy buen material de estudio. En mi caso, muchas veces sirvió para repasar conceptos vistos en el Takao, con el plus de sumarle a esos conceptos una noción más acabada de su relación con el resto del tablero (poco presente en Takao), siempre desde una mirada ortodoxa sobre el fuseki.

Otro punto interesante a tener en cuenta, probablemente debido a la diferencia de época de cada publicación, es que algunos josekis tienen diferentes variantes en este libro y en Takao, lo que los hace un buen complemento mutuo.

En general, un libro ameno, interesante y no particularmente complejo de leer. Puede ser recomendable para alguien que recién empieza a estudiar joseki.

The 21st Century Dictionary of Basic Joseki – Takao Shinji 9 dan

The 21st Century Dictionary of Basic Joseki – Takao Shinji 9 dan

Siempre supe que estudiar joseki era una parte fundamental del go, desde mis primeros años de jugador. Sin embargo, relegué ese estudio por mucho tiempo, amparándome en la gran cantidad de guías de estudio o comentarios de personas según las cuales es polémico llevarlo a cabo por varias razones: porque es demasiado difícil, porque el nivel de uno nunca es lo suficientemente alto, porque su estudio debe realizarse por consultas puntuales y no de modo sistemático, etc.

Con ese criterio, durante años dejé el joseki para “más adelante”. En 2012 tuve una aproximación formal al tema cuando tomé clases con Gabriel Benmergui, para quien el tema es absolutamente clave, pero al terminar dichas clases me volví a alejar, reemplazándolo por el estudio de libros de teoría o de partidas profesionales. De esta manera, revisaba los josekis de mis partidas, o alguno en particular encontrado en otro tema, pero no los estudiaba de forma sistemática.

Este año decidí finalmente abordar el tema, después de aceptar que estaba estancado en mi nivel. Además, después de asistir en el mes de mayo a un fin de semana de estudio intensivo en la casa de Fernando Aguilar, me convencí de que era lo correcto. Fernando, como Gabriel, dice regularmente que estudiar joseki tiene muchos más beneficios que el conocimiento teórico del joseki en sí: uno aprende tesuji, vida y muerte, y sobre todo forma, algo que hace, según veo, hace una diferencia notable en el juego de nivel dan.

Cada uno de los tomos tiene cerca de 270 páginas tamaño A4.

Desde abril o mayo hasta ahora empecé el estudio con el libro de referencia de joseki más importantes en la literatura en inglés: The 21st Century Dictionary of Basic Joseki, de Takao Shinji. El libro es una reedición en gran parte reescrita del Dictionary of Basic Joseki, de Ishida Yoshio, publicado en los años ’70 y gran referencia para todos los jugadores veteranos de Occidente. Por mi parte, compré una versión en japonés del Ishida en Tokio, en 2013, el primer tomo del Takao por internet en 2012 y el segundo tomo también en Tokio, en 2013 (casi recién editado). Hasta el momento, venía usando todos esos libros solo de referencia ocasional. En cuanto los encaré más en serio, este año, me llevó unos tres meses leer el primer tomo, y poco más de dos meses el segundo.

Parte del índice del primer tomo.

El primer tomo contiene todos los joseki de komoku (3-4), y el segundo tomo los de hoshi (4-4), mokuhazushi (5-3), takamoku (5-4) y san-san (3-3), lo que hace que el adjetivo “basic” le quede un poco chico al título. Realmente el libro es muy completo y exhaustivo, y su abordaje es sistemático, viajando por las variantes de un modo muy lógico.

Algo a tener, en cuenta, sin embargo, es que el fuerte del Takao no es la pedagogía. O que, al menos, no utiliza una pedagogía de características occidentales. Puede parecer, hasta entender la mecánica del libro, que en algunos momentos hay baches en las explicaciones, o que las mismas dejan a uno con preguntas que no están respondidas.

Por un lado, esto es casi inevitable, porque es imposible explicar todas las jugadas de una secuencia de, digamos, entre cuatro y treinta jugadas dependiendo del joseki, sin escribir un tomo entero por cada diagrama, o volverse insoportablemente denso. Por otro lado, esto responde a una pedagogía muy japonesa, en la cual es parte fundamental de cualquier estudio generar esas preguntas para que el estudiante, por su cuenta, trabaje en ellas. Esto lo he visto cuando estudié en Japón y, también, en ocasiones realizando estudios de idioma japonés. Fue Fernando Aguilar, en aquella sesión intensiva en su casa, quien me hizo notar que lo que yo veía como agujeros en el libro era en realidad la aplicación de esta modalidad pedagógica.

Páginas de ejemplo, con algunas de mis anotaciones.

Teniendo esto en cuenta, y entrando en esa mentalidad, se puede sacar mucho provecho al libro. La clave es buscar reflexionar sobre cada joseki, y no leerlo como si ya estuviera digerido. Esto, llevado un nivel profundo, es mucho más de lo que yo hice con los dos tomos, y no se agota con una primera lectura. Mi plan, por otro lado, no era agotarlos. A continuación, siguiendo mi estudio de joseki con otros libros que ya tengo en mi biblioteca (próximamente, más información), la idea es volver constantemente al Takao y re-estudiar cada joseki de nuevo, cuando la referencia del nuevo estudio lo requiera.

Así, de a poco, tal vez supla esta falta que vengo arrastrando hace tanto tiempo.

Invincible – John Power (comp.)

Invincible – John Power (comp.)

Parece un desafío muy grande leer un libro como Invincible. El libro consiste en ochenta partidas comentadas con una profundidad de análisis que va desde lo superficial hasta lo exhaustivo (hay partidas con comentarios de una página y otras con comentarios de doce páginas, siendo lo regular unas cinco o seis), además de una segunda parte complementaria de otras tantas partidas casi sin comentarios.  Hay que tener en cuenta que son páginas grandes, por lo que creo que el nivel de profundidad en los análisis es similar al de The 1971 Honinbo Tournament, de Iwamoto Kaoru. En total, entonces, más de 400 páginas de partidas del siglo XIX, analizadas en buena parte por los profesionales japoneses más reconocidos de finales de siglo XX.

Tapa dura 🙂

El libro hace un recorrido por la vida y la carrera de Honinbo Shusaku, posiblemente el jugador de go más reconocido de la historia. Analiza casi todas sus partidas registradas y las ubica en contexto histórico y biográfico. Considerando que Shusaku vivió durante los últimos treinta años del período Edo en Japón y fue un niño prodigio del go, dicho contexto es de por sí muy jugoso.

Leerlo de principio a fin como si fuera cualquier otro libro de teoría fue una sugerencia de Fernando Aguilar, que me lo recomendó después de una sesión de clases por internet. Le hice caso, y lo compré online directamente a la editorial Kiseido, que como no tenía stock de ejemplares de tapa blanda, me envió uno de tapa dura por el mismo precio.

Al principio me costó encontrarle el ritmo al libro. Tardé mucho tiempo en llegar hasta aproximadamente la mitad de la primera parte porque no podía evitar sentirlo denso. Después de eso, me forcé a encontrar un ritmo y empecé a leer, dentro de lo posible, una partida por día. A partir de entonces empecé a disfrutarlo más. Las partidas son realmente muy interesantes, el contexto histórico parece sacado de una ficción, y la comparativa entre el juego de hace ciento cincuenta años y el actual puede revitalizar la mirada creativa sobre el go.

Ejemplo del libro, que ilustra cuántas jugadas suele haber por diagrama, y cuántas variantes de análisis.

A pesar de esto, creo que como libro de aprendizaje Invincible no es demasiado fructífero. Tal vez lo encaré mal y dejé los análisis demasiado librados al comentarista, sin aportar mi parte de “estudiante atento”, pero creo que después de invertir mucho tiempo en estudiar el libro, y terminarlo,h no pude aplicar lo leído en cambiar mi juego. Leyendo libros de joseki, de teoría o incluso de problemas, en general noto cambios en mi juego de una manera mucho más tangible.

Entonces, tal vez Invincible no sea uno de esos libros para mejorar el juego. Lo que no hace que deje de ser un libro único en la bibliografía occidental de go, repleto de historias épicas y grandes e interesantes partidas.

En busca del sentido perdido

En busca del sentido perdido

Sobre la derrota de Lee Sedol contra el sistema de inteligencia artificial de Google, AlphaGo.

Cuando el 27 de enero pasado Google anunció que su software de inteligencia artificial DeepMind AlphaGo le había ganado 5-0 al campeón europeo de go Fan Hui, confieso que no me pareció en absoluto relevante. Lo sentía como una curiosidad, una atracción de feria, y no podía entender la revolución que sucedía en el mundo del go a mi alrededor.

Creo que había tres factores que contribuían a mi sensación: por un lado, que Fan Hui, radicado en Francia hace dieciséis años, estaba muy lejos del nivel más alto de juego, dominado por profesionales asiáticos. Es decir que ganarle a Fan Hui era un logro para una computadora, pero casi cualquier humano profesional lo podría haber hecho. En segundo lugar, que todos sabíamos que tarde o temprano la inteligencia artificial iba a llegar a un nivel humano de juego, y con esa certeza, la cuestión de cuándo era irrelevante. Por último, que el abismo entre nosotros, los amateurs occidentales, y los profesionales asiáticos era tan insondable que una máquina que los supere a ellos solo aumentaba una distancia que ya era prácticamente infinita.

De estos tres argumentos, todos perfectamente racionales, solo uno contemplaba al nivel del jugador humano enfrentado a AlphaGo, por lo que el cambio de rival por Lee Sedol, el jugador más importante de los últimos quince años, debió haber tenido un efecto meramente cuantitativo. Es decir: ahora ganar sí sería un logro real, pero los demás puntos no perderían validez, y por lo tanto, no deberían afectarme. Pero claro, después de todo soy humano, y mi humanidad hizo que estos eventos me afectaran de una forma que no me explico: emocionalmente.

La noche de la primera partida llegué a mi casa después de ver a un amigo, miré unos muy breves momentos del comentario que hacía Michael Redmond en vivo (el único occidental que llegó a la categoría de 9 dan profesional, la más alta), y me fui a dormir. Estaba más o menos seguro de que Lee Sedol iba a ganar, y de que el resultado no me importaba. Aún cuando me desperté al día siguiente, y en mi casilla de mail había un mensaje de la lista de socios de la Asociación Argentina de Go cuyo tema era “Y finalmente sucedió” (título con unívoco significado), pensé que algo raro debió haber pasado para que Lee Sedol perdiera.

Enseguida llovieron comentarios apocalípticos en mis redes sociales, y otros más calmos que decían que la partida había sido pareja, y que Lee Sedol había subestimado a la máquina y por eso no había jugado en su mejor nivel. Y hasta entonces, todo estaba bien para mí.

Fue esa noche cuando pasó lo que no esperaba. A la una de la mañana entré al canal de Youtube de DeepMind y esperé unos minutos hasta que empezó la transmisión en vivo de la segunda partida. Luego de un brevísimo comentario de la partida de la noche anterior por parte de Redmond, vi a Lee Sedol entrar al salón de juego. Con su corte de pelo estilo taza, completamente infantil, su traje oscuro y su cara en trance de concentración, sentí absoluta empatía. Era ante todo un jugador en un partido muy importante, como uno mismo tantas veces, con todos sus miedos, presiones e inseguridades encima, de las que se tenía que despojar, una por una, antes de jugar. Era un profesional en despojarse de sentimientos, está claro, pero en este momento su trabajo no encontraba a un igual del otro lado; no había un colega haciendo exactamente lo mismo que él.

Frente a él, en cambio, estaba Aja Huang, representante de AlphaGo, con una expresión de seriedad fatal, retraído en su asiento mirando el tablero fijamente, detrás de unas enormes gafas. A su izquierda, un enorme monitor representaba el tablero de madera entre ambos, y AlphaGo le decía a Aja Huang, mediante ese monitor, dónde jugar.

En los partidos de fútbol, en casi todos los casos, suelo ponerme del lado del equipo perdedor. Los veo jugando, esforzándose, poniendo su energía en una tarea extremadamente frustrante, y no puedo evitar sentir empatía, incluso cuando se trata del rival de mi equipo. Cuando vi a Lee Sedol sentarse frente a AlphaGo y su médium, tuve esa misma sensación, con la suma de que su oponente del otro lado nunca iba a sentir la victoria. Para AlphaGo no hay victoria ni derrota, no hay importancia en el partido ni esfuerzo ni frustración, no hay emociones de las cuales despojarse.

Y AlphaGo le vuelve a ganar a Lee Sedol, con una frialdad que da la sensación de que en todo momento tuvo todo bajo control, de que paseó por el tablero al mejor jugador del mundo, liberándose incluso de los patrones con los que trabaja y, para la sorpresa del mundo, creando jugadas nuevas.

Al terminar, en lugar de seguir la costumbre de que los dos jugadores revisan la partida para encontrar los puntos clave y alternativas de juego, Aja Huang, inválido para este tipo de análisis por su bajo nivel de juego, se retira y deja a Lee Sedol revisando, solo, una partida que, en última instancia, también jugó solo.

Frente a esto, lo que en un principio me parecía irrelevante, ahora me transmitió de golpe una profunda e inesperada sensación de vacío. ¿Cuál es el sentido de resolver un problema que ya está resuelto? Aún sabiendo que nunca, como amateurs, participamos del perfeccionamiento del juego, al menos teníamos la sensación de que participábamos de una actividad humana.

No está claro si existe una distinción tal como actividades “humanas” y “no-humanas”, pero el vaciamiento de sentido de dedicar tiempo y dedicación a una actividad que, en algún sentido, ya fue superada, me hizo cuestionarme varias cosas. En palabras de Gabriel Benmergui, dos veces campeón argentino de go, dedicarse a este juego ahora es análogo a dedicarse a ser una calculadora humana. Pero yo me pregunto: ¿no fue, en alguna medida, siempre así? Y tal vez solo ahora que nos sentimos inferiores, casi tontos ante una inteligencia superior, nos animamos a admitirlo.

Si la cualidad más humana presente en el go, la intuición, resultó no ser únicamente humana, eso obliga a redefinir cuáles son las cualidades que definen al ser humano. Y la comprensión de que el perfeccionamiento del juego de go por parte de humanos ha llegado a su fin obliga a redefinir las razones por las que jugamos, y su sentido.

Como un aliciente, se puede pensar en este triunfo de la máquina como una liberación. Los humanos son libres del objetivo de perfeccionar el go como motivación de su juego: el humano no jugará más por el go, jugará por su go. Si jugar por esto es un sinsentido o no, correrá por cuenta de cada uno.

El último interrogante es, si los humanos dejamos de hacer las actividades que las máquinas hacen mejor, cuáles son las actividades que, en el futuro, van a quedar para nosotros. La sensación de la comunidad del go, un poco pesimista, es que si las máquinas pueden jugar al go, pueden hacer cualquier cosa. En mi caso, prefiero mantener la esperanza de que hay algo único en ser humano, que no se puede imitar. Pero, a la vez, queda la decepción de que ese algo único, no está presente en el go.

Five Hundred and One Tesuji Problems – Richard Bozulich

Five Hundred and One Tesuji Problems – Richard Bozulich

Este compilado de problemas de tesuji, recopilados a partir de colecciones japonesas, me lo trajo un conocido de un viaje a Japón en 2014. Empecé a leerlo a principios de 2015, pero su densidad me dificultó mucho transitarlo en una velocidad razonable.

La clásica portada de la serie “Mastering the Basics”, de Kiseido.

En principio, el planteo del libro me parece interesante: presenta los tesuji agrupados en sus aproximadamente 45 tipos, de modo tal que al entender uno, el lector resuelva el resto a modo de práctica y pueda asmiliar el tesuji en cuestión. La presentación del libro y la selección de los problemas, sin embargo, es desmotivante. El orden recién comentado es solo aparente, y los problemas cambian de dificultad y de tipo drásticamente de uno al siguiente, quedando en uno adivinar en qué momento del libro se encuentra.

Además, el diseño del libro agrupa muchos problemas por página, y los textos que acompañan cada problema son, cuando no innecesarios, obstáculos para la fluidez de la lectura.

Detalle de las páginas del libro y su diagramación de problemas.

Debería darle otra chance más adelante, y probablemente lo haga, pero creo que el enfoque pedagógico es más importante en un libro de problemas que en cualquier otro, ya que el peligro de la desmotivación es siempre mucho mayor. En este caso, dicho enfoque está perdido.

Seminario Intensivo de Go

Seminario Intensivo de Go

Actualmente, la presencia de jugadores fuertes en Buenos Aires es muy débil. De los históricamente cuatro jugadores argentinos más fuertes de las últimas décadas (Diego Ruiz 5to dan, Eduardo López Herrero 5to dan, Gabriel Benmergui 7mo dan y Fernando Aguilar 7mo dan), dos viven en otros países, uno en otra provincia, y el único que queda en la ciudad no está activo.

Buena asistencia.

De ellos cuatro, sólo Fernando participa anualmente del Torneo Argentino y del Congreso Argentino, por lo que para el resto de los jugadores de Go de Buenos Aires es realmente muy difícil estar en contacto con go de buen nivel. Entre Fernando, campeón argentino, y los jugadores activos que le siguen en fuerza, hay unas cuatro categorías de diferencia, lo que genera un vacío casi insondable.

En este contexto, es difícil encontrar recursos para la enseñanza de go de nivel intermedio. Jugadores de nivel kyu alto o dan bajo no tienen realmente ninguna oferta académica para crecer. Personalmente, suplo este vacío yendo ocasionalmente a la casa de Fernando en Santa Fe o tomando clases por internet con maestros internacionales cuando mi situación económica lo habilita.

El Seminario Intensivo organizado a principio de mes por la Asociación Argentina de Go fue una buena oportunidad para aportar a la solución del problema a nivel general. El seminario fue organizado según el nivel de los participantes, en dos actividades el día sábado y una actividad el día domingo. Durante el sábado a la mañana, orientado a jugadores de categoría menor a 4to kyu, Fernando hizo un repaso sobre los conceptos fundamentales del juego, tomando como referencia para estos conceptos los libros Go Proverbs Illustrated y Lessons in the Fundamentals of Go. Aguilar usó, además, partidas enviadas previamente por asistentes al seminario para ejemplificar algunos de los conceptos.

Durante la tarde del sábado, la actividad orientada a jugadores de categoría entre 4to kyu y 3er dan fue un análisis de los conceptos estratégicos del juego, en el formato de un torneo de acertar jugadas (en base a la partida de la final de la 10ma edición de la Copa Fujitsu, entre Kobayashi Koichi y O Rissei, y con base en el libro Strategic Concepts of Go).

Fernando ríe de nuestra ignorancia 😛

La actividad del domingo, para todos los asistentes, fue una serie de diez partidas simultáneas brindadas por Fernando Aguilar, con un hándicap adecuado a la situación (es decir, menor al que se daría en partidas de uno contra uno). El resultado de las simultáneas de enseñanza fue de 9 partidas a favor de Aguilar, y 2 ganadas por los alumnos. Entre esas dos estuvo la mía, que gané por abandono. Quedé bastante contento con mi partida y creo que me demostré a mi mismo que efectivamente estoy mejorando. La adjunto con comentarios.

El go como disciplina universitaria

El go como disciplina universitaria

Este semestre estoy participando de una iniciativa bastante única. El instituto universitario ESEADE incluyó como materia optativa para las licenciaturas de Publicidad, Administración de Empresas y Curaduría de Artes, la materia “Filosofía y estrategia del juego”, centrada en el juego de go.

El cuerpo docente de la materia consiste en David Pollitzer como profesor titular (vocal de la Asociación Argentina de Go y representante argentino en el World Amateur Go Championship de este año) y quien suscribe como ayudante.

La existencia de una materia que incluya como tema central el go dentro de una currícula universitaria es un hecho sin antecedentes en Latinoamérica. El go llevado a nivel académico tiene como referente principal la creación del Departamento de Estudios de Baduk de la Myongji University en 1997, en Corea, en el que se pueden cursar estudios tanto de grado como de posgrado. Dentro de los objetivos explícitos de este departamento, están el de enseñar lenguajes extranjeros a estudiantes que puedan introducir la cultura del baduk al mundo y el de adquirir un más profundo conocimiento de la vida desde el baduk. En algún momento, jugueteé con la idea de cursar estudios de posgrado en dicho departamento.

Otro acercamiento académico al go fue una serie de iniciativas de la American Go Association, que culminó en la organización del International Go Symposium de 2012, en el cual se presentaron ponencias científicas sobre varios temas, incluyendo la problematización de organizar programas de enseñanza de go. Un buen número de estos papers pueden ser descargados de la página del simposio.

En este contexto un tanto árido, la nueva materia en ESEADE se presenta como una experiencia importante. El objetivo que planteó la cátedra (básicamente, David Pollitzer) es el de desarrollar el pensamiento estratégico de los alumnos, utilizando el juego de go como modelo de estrategia, y como el juego idóneo para clarificar y ejemplificar conceptos estratégicos.

En lo personal, en mi rol de ayudante participo en los módulos de práctica de la materia, en los cuales, dos horas por semana, juego simultáneas con los alumnos o superviso las partidas que juegan entre ellos, por ahora sobre todo en tableros de 9×9. Algunos aprenden, se entusiasman, y mejoran. Respecto a otros, siento que, sinceramente, no saben cómo escapar.

Un kifu realizado por dos alumnos.

Bien o mal, hay más de veinte alumnos en la clase, que aprenden técnicas de captura, conceptos fundamentales del juego, y a escribir y leer kifus. A la vez, intentan activamente relacionar los conceptos que aprenden del juego con situaciones estratégicas de sus vidas y sus carreras. Desde lo personal, siempre puse en duda la capacidad del go de generar un tipo de conocimiento estratétigo extrapolable del ámbito puro del go. Pienso que, la mayoría de las veces, esta idea es una estrategia de marketing que los jugadores repiten para intentar atraer a neófitos al juego, sin darse cuenta de que el go ya es, en sí mismo, su propia recompensa. De todos modos, me permito dudar de esta convicción y, si es posible extraer aún más que la recompensa de jugarlo, intentaré contribuir a ese objetivo.