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Categoría: Viajes

1° Congreso Latinoamericano de Go

1° Congreso Latinoamericano de Go

Entre el 13 y 16 de Octubre tuvo lugar el 1° Congreso Latinoamericano de Go en Cancún, México. El evento fue una continuación expandida del tradicional Campeonato Iberoamericano de Go, que se mantuvo como tal y estuvo escoltado por una serie de otras actividades. Estas otras actividades fueron: la ronda final del Pandanet Latin American Team Championship (PGLATC), un torneo de parejas, un torneo juvenil, y una serie de actividades de enseñanza, clases y simultáneas a cargo de los ocho jugadores profesionales de Asia, Europa y Norteamérica que asistieron al evento.

El salón de juego principal. A la derecha, la zona de charlas y conferencias.
Una de las actividades paralelas: el seminario de formación de docentes dictado por KIBA.

En general resultó ser un evento cargado de actividades en tres días intensos, que por momentos resultó un tanto agotador y me hizo extrañar la sencilleza y la calidad del Ibero de 2014 en Ecuador que, girando alrededor de un solo evento, fue una experiencia en muchos sentidos más fácil de atravesar.

El banner que anunciaba la final del PGLATC.

Como capitán y tercer tablero del equipo argentino del PGLATC, fui invitado al evento para disputar la final del torneo junto a Santiago Tabares y Fernando Aguilar, después de quedar en segundo lugar al terminar la polémica ronda final del torneo. Esto me habilitó, con casi todos los gastos pagos, a jugar los dos torneos y a participar de la mayoría de las actividades.

La realidad es que mi estado mental relativo al go todavía no era bueno al viajar al evento. Venía de tener mal rendimiento en Seúl y en el Torneo Argentino, y sobre todo seguía sintiendo que jugaba peor de lo que podía jugar, perdida totalmente la motivación por el juego. Consideré que México era, tal vez, una oportunidad para recuperar todo esto, pero visto en retrospectiva la verdad es que no estaba listo para jugar torneos grandes, y lo correcto hubiera sido no asistir al evento, y enviar en cambio al cuarto tablero en mi lugar. Una mezcla de wishful thinking y de no querer quedarme afuera de la final que, en alguna medida, yo había construido, me llevó a tomar la decisión de participar.

Como consecuencia, era esperable que mis resultados no fueran buenos. En el torneo principal logré hacer sólo 3 puntos de 6, perdiendo contra algunos oponentes contra los que, en otras circunstancias, podría haber ganado. Pero lo que más me dolió fue que, en la final del PGLATC, tampoco pude rendir.

El encuentro se organizó de la siguiente manera: Fernando Aguilar vs. Abraham Florencia, Santiago Tabares vs. Emil García, y quien escribe vs. Sebastián Ríos de Icaza. Los primeros dos partidos del match eran claramente difíciles, pero el tercero había resultado un poco menos desafiante que lo esperado: el tercer tablero de México era originalmente Vladimiro González, ex campeón iberoamericano y uno de los jugadores mexicanos más fuertes. Si bien había ganado contra Vladimiro en la segunda ronda del torneo, sabía que era más fuerte que yo y que el partido sería difícil. Sin embargo, él no pudo asistir y su reemplazo fue Sebastián, de categoría un poco más baja. Además, contra Sebastián había ganado pocos meses antes, en la final del clasificatorio a la copa Samsung. No me había impresionado como alguien fuerte, por lo que cuando me enteré que él era mi oponente, pensé que tenía chances de ganar.

La verdad es que en ningún momento en el partido me sentí cómodo y, en reglas generales, estuve muy poco inspirado. Jugué de una forma mecánica y fui el primero de los tres en terminar de jugar, perdiendo por abandono. No tengo registro de la partida. A continuación, Fernando le ganó a Abraham, y un rato después Santiago perdió con Emil. Así que, por un punto, perdimos la final y quedamos en segundo lugar.

Más allá de no haber rendido en el momento clave, creo que el equipo hizo un buen papel a lo largo del torneo, y promete quedarse con alguna de las ediciones próximas del torneo. Como enseñanza, fruto de mis resultados a lo largo de todo el torneo, creo que se puede concluir que ser a la vez capitán y jugador puede resultar en una presión y una carga demasiado grande, no recomendable.

Por fuera del go, pudimos visitar las playas del Caribe y una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno, el Chichen Itzá.

Como siempre, el go dará revancha.

Las famosas playas del Caribe.
El Chichen Itzá.
Copa Samsung 2017

Copa Samsung 2017

Una edición más del torneo preliminar de la Copa Samsung ha terminado. Como jugador, no puedo decir que haya sido una buena experiencia. No pude cumplir mi objetivo de ofrecer una buena partida, y perdí en primera ronda contra Nuttakrit Taechaamnuayvit 5D, de Tailandia, por lo que nuevamente el torneo fue para mí un solo juego. Si bien fue una partida algo mejor que la del año pasado, no estuvo a en absoluto a la altura de mis expectativas.

Por lo demás, el torneo fue muy similar a la última edición, incluyendo a varios jugadores reincidentes. Fue interesante reencontrarme con ellos, y sobre todo con Mateusz Surma, con quien había entablado una buena relación en 2016. Mateusz venía de tener varias victorias consecutivas en la China C League, con las cuales había demostrado que está teniendo un buen año. Lo felicité por sus victorias, y me contestó, sonriente, que todavía no entendía lo que había pasado en dicha liga.

La sorpresa de este torneo fue Victor Guang Chow, 7D amateur de Sudáfrica, quien ganó en las primeras rondas a tres profesionales occidentales, contra todo pronóstico: Ryan Li 1p (inicialmente, el favorito del torneo), Ali Jabarin 1p, y Eric Lui 1p. Después de la derrota en primera ronda, Ryan dejó Seúl inmediatamente, faltando a la ceremonia de cierre. Presumo que su frustración fue muy grande.

Finalmente, Guang Chow perdió en la final contra nada más y nada menos que Mateusz, quien ganó la World Division y volverá a Seúl a jugar el torneo principal en Septiembre. Después del éxito en la liga china, logró con este evento ganar su primer torneo desde que su conversión a profesional dos años atrás. Estaba exultante.

Mateusz y Victor en el momento decisivo de la partida final.

Por otro lado, también pude reencontrarme con mi amiga Lee Younshin 5p, que siempre es una experiencia muy grata. Ella, con la ayuda de Park Ji Eun 9p, colaboraron con la revisión de mi partida.

Respecto a dicha partida, la verdad es que no logré en ningún momento el estado psicológico correcto para jugarla. Usé casi todo mi tiempo principal antes de que mi oponente usara siquiera treinta minutos del suyo, cometí algunos errores tácticos y, finalmente, perdí por un vergonzoso blunder de lectura. El reencuentro con los jugadores profesionales y con un torneo de alto nivel, es interesante, pero hacerlo ya dos veces no compensa la frustración de perder de esta manera.

La realidad es que la combinación del nivel del torneo y de su sistema extremo en crueldad (eliminación directa) hace que no sea un torneo interesante de repetir, al menos por ahora. Mi experiencia en torneos grandes no es mucha, por lo que el factor psicológico necesita algo un poco más suave. Después de una primera ronda, necesito poder levantar la cabeza, recuperarme, y continuar. La copa Samsung no permite esta recuperación. Después del golpe, ya es demasiado tarde.

Por esto es que no creo que regrese a este torneo por un buen tiempo. Trataré de dedicarme a torneos amateurs, más accesibles y con más rondas, que ofrezcan mejores oportunidades de crecimiento. El Iberoamericano de este año en México es un buen ejemplo del tipo de torneos que debería jugar, o el Campeonato Europeo del año que viene, que por cuestiones personales tengo altas chances de jugar, sería otro. Por lo pronto, recuperación física, mental y moral.

Dongjak Go Academy

Dongjak Go Academy

Mis últimos dos días enteros en Seúl (descontando el mismo día de mi partida, en el que tuve tiempo de hacer algunas cosas, como ir a uno de los famosos baños públicos coreanos) quise pasarlos en una escuela de go coreana, y mi amiga Lee Youngshin 5p me contactó con la Dongjak Go Academy, una escuela de una amiga de ella.

Hasta el momento yo había tenido una sola experiencia en una escuela de go asiática, cuando estuve algunas semanas en el Hon Dojo en Tokio, uno de los dojos más importantes de Japón, en 2013. Esa experiencia no había sido muy buena. El clima de estudio era muy opresivo, y los estudiantes la pasaban bastante mal, sufriendo la exigencia de los maestros que en muchos casos se convertía en maltrato.

El panorama en Dongjak fue completamente diferente. Es evidente que la escuela no se dedica exclusivamente a la formación de profesionales, porque además del grupo avanzado, había jugadores de variados niveles, incluyendo varios amateurs adultos a los que les jugué partidos parejos sin ningún problema.

Por supuesto, además de los niños amateurs, también estaban los niños que pasaban la mayor parte de sus horas allí, pero todos eran muy simpáticos y parecían contentos de estar en ese lugar.

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Todos los estudiantes se tomaban sus partidas muy en serio y hacían sus tareas diligentemente, cosa que parecía convivir sin problemas con un clima agradable.

Tanto con los niños como con los amateur adultos, la metodología era la misma: me emparejaban con alguien, jugábamos la partida (con o sin reloj) y al terminar casi siempre se acercaba un profesional y la revisábamos. A continuación, otra partida con el mismo oponente o con alguien más. En una sola tarde podía jugar cuatro o cinco partidas en esta modalidad.

Los horarios de la escuela eran de 09:00 a 13:00, una hora de almuerzo, 14:00 a 18:00, una hora de cena, y 19:00 a 21:00. En los dos días que fui, llegué al mediodía y me quedé hasta que cerró el lugar.

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Grupo de amateurs adultos. Youngshin (derecha) los ayuda a revisar una de sus partidas.
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Estudiantes avanzados.
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El salón de nivel avanzado, que se encontraba cruzando la calle.

Respecto a mis partidas, en la amplia mayoría de los casos gané y perdí una partida con cada oponente que me enfrenté, con excepción de mi último oponente, un niño que me ganó dos partidas seguidas. Adjunto una partida interesante que jugué contra un amateur (no pude saber el nombre), en la cual partiendo de la pinza alta de dos puntos en la esquina inferior derecha se dio una combinación de escaleras interesante que, a partir de un error de mi oponente, generó una ventaja insuperable para mí a poco de empezado el juego.

Estreno de blog + Copa Samsung 2016

Estreno de blog + Copa Samsung 2016

Esta semana decidí empezar un blog en el que pueda relatar mis aventuras como jugador de go. Tuve varias motivaciones para hacerlo. La principal fue conocer a Mateusz Surma 1p, de Polonia, y después de conocerlo a él conocer su blog, que leí completo en esperas de aeropuerto. La segunda motivación fue que estuve en Seúl para participar del torneo preliminar de la Copa Samsung, y siendo mi segunda vez en Corea y mi tercera vez en Asia, siempre por torneos de go, me pareció que había bastantes cosas que podría haber escrito o registrado de una manera más o menos pública que a otros podría haberles resultado interesantes (y a mí en el futuro). DISCLAIMER: luego de este post, importé artículos escritos en el pasado en otros blogs o páginas, o escribí algunos nuevos, sobre hechos previos al inicio del blog, para tener una cobertura más completa de mis torneos y eventos más importantes. Por eso este no figura como el primer post del blog, aunque en realidad sí lo sea. 

Por eso aquí estamos. El plan es compartir algunas partidas, experiencias de estudio y torneos en los que participe. Hasta ahora, participé en más de veinte torneos nacionales y siete torneos internacionales (tres torneos pequeños en Chile, el Torneo Iberoamericano en Ecuador en 2014, el Mundial Amateur en Japón en 2013, el Mundial Estudiantil de Parejas en Japón en 2015, y la Copa Samsung en 2016), y espero seguir participando en muchos más.

El domingo a la noche llegué a Buenos Aires después de pasar una semana en Seúl. Clasifiqué de rebote para representar a Latinoamérica en la Copa Samsung (había salido segundo en la clasificación, pero Emil García de México, que había sido el primer clasificado, canceló su viaje) y si bien en un principio había puesto en duda mi participación, un mes antes del torneo decidí ir.

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Sala de juego, zona World Division.

Esta vez todos los costos del viaje fueron cubiertos, en un 50% por Samsung y en otro 50% por spónsors coreanos en Argentina (que, como lo hicieron a título personal, no tienen intención de hacer su aporte público). Eso, obviamente, aligeró la carga de la participación, no obstante lo cual sentí la presión de representar a todo el continente en un torneo de tanto nivel.

La Copa Samsung (World Masters Baduk 2016 Fire & Marine Insurance) es un torneo profesional que se realiza desde 1996 en Seúl. Desde hace tres años invita en su World Division a jugadores de todo el mundo, aunque sean amateurs, en una proporción de cuatro europeos, tres norteamericanos, un latinoamericano, un africano y tres del sudeste asiático. En las preliminares de la copa, estos doce jugadores se enfrentan entre sí en un torneo eliminatorio hasta que queda un campeón, que participa de la Copa Samsung oficial como uno de sus 32 jugadores. Además de la división mundial, las preliminares cuentan con una división de mujeres profesionales, mayores de cincuenta profesionales, etc., por lo que los 32 participantes del torneo oficial son un varieté que dan buena cuenta del panorama del go mundial.

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Sala de juego, zona Corea.

Este año, la división mundial fue algo impresionante de presenciar, ya que participaron algunos de los profesionales de los nuevos sistemas de juego profesional de Europa y Estados Unidos. Concretamente estaban Eric Lui (EEUU, 1p), Pavol Lisy (Eslovaquia, 1p), Mateusz Surma (Polonia, 1p) y Ali Jabarin (Israel, 1p), de los cuales los últimos tres llegaron a las semifinales, junto con Cornel Burzo (Rumania, 6d). Lo impresionante del asunto fue presenciar que estos profesionales son efectivamente profesionales, y su estatus no se basa en un título inventado por la EGF. Viven del go y su calendario anual se basa en torneos y entrenamientos, uno tras otro. En una conversación con Mateusz, que resultó una persona muy simpática, me contó que directamente después de la Samsung iba para San Petesburgo al campeonato europeo, después a Varsovia al campeonato polaco, y después a China a entrenar durante unos meses. En la primera mitad del año había salido segundo en el campeonato profesional europeo, participado en la ING Cup en Shangai, y estudiado en China por dos meses, entre otras cosas. Todo el año están viajando, haciendo escalas horribles en aeropuertos (en este caso, a Mateusz le esperaba una escala de quince horas en Siberia), sufriendo el jetlag y con la necesidad de que les vaya bien en el juego, porque es su trabajo. En un contexto en el cual no hay antecedentes para lo que están haciendo (son los primeros profesionales europeos), no ganan mucho dinero, y no saben cuáles son sus expectativas profesionales de acá a veinte o treinta años. Es una empresa pionera y heroica que se ganó mi admiración.

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Final de la World Division: Ali Jabarin 1p vs Pavol Lisy 1p.

El torneo fue ganado por Ali Jabarin en una final no demasiado interesante contra su amigo Pavol Lisy (que venía de una partida extremadamente intensa que había dado vuelta en el yose contra Mateusz el día anterior), así que en septiembre Ali vuelve a Seúl para jugar el torneo principal, por lo que nos invitó la cena a los que nos quedamos al final del último día.

Respecto a mi partida, contra Manuel Velasco (Canadá, 6d) no puedo decir que fue interesante. Había entrenado bastante y fui con la decisión de realmente hacerle partido a mi oponente, aún sabiendo que era objetivamente más fuerte que yo y que estaba estudiando en Corea desde hacía más de un año, rodeado constantemente de profesionales. Pero la verdad es que, si bien en el momento no sentí que estuviera siendo suave, viendo el kifu desde el presente está claro que no ofrecí mayor resistencia. Posiblemente estaba cansado (había llegado el día anterior a Seúl), pero también es posible que inconscientemente haya visto la diferencia de fuerza recién empezada la partida y a partir de ahí me haya desmotivado. No estoy seguro, porque nada de esto sentí en el momento.

Efectivamente se cumplió el miedo a “ir para jugar una sola partida”, pero más allá de esa partida, la experiencia del torneo renovó mi energía y motivación en el go, a la luz de los profesionales que en cada partida se juegan su carrera.

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Gangnam Style.
Jongmyo Park

Jongmyo Park

Después del torneo en Tokio decidimos, con Julieta, pasear un poco. Recorrimos Osaka y Kioto, que ella no conocía, y pasamos cinco días en Seúl, adonde ir desde Tokio es más barato que a la mayor parte de Japón.

En Seúl hizo muchísimo frío, y no importara la cantidad de ropa que nos pusiéramos, siempre sufrimos. Por este factor, me sorprendió encontrar Jongmyo Park como me lo había descrito mi amiga Lee Youngshin 5p antes de recomendarme que fuera un domingo: lleno de señores jugando baduk.

El parque es la antesala del palacio Jongmyo, una de las atracciones históricas clásicas de Seúl. Todos los días, pero sobre todo los domingos a la mañana, los ancianos coreanos se sientan en sus canteros a jugar al baduk y algunos otros juegos (baduk, sin embargo, es un 90% de lo que se juega). No entendí bien la infraestructura de juego: quién lleva los tableros, las piedras, o las almohadillas de que usan para evitar el frío del lugar en el que se sientan. Pero lo cierto es que cada uno se pone su campera y no falta a la cita.

En general los vi jugando rápido, y el nivel no parecía demasiado alto. En un análisis veloz llegué a la conclusión de que debería ser entre 1 dan y 5 dan, por lo que creo que, de haberme animado a interrumpir su ritual, podría haber hecho algunos lindos partidos.

2º World Students Pair Go Championship

2º World Students Pair Go Championship

No me gusta el pair go.

Al principio de mi “carrera” en el go, pensaba que el pair go era la forma perfecta de introducir a mi novia, Julieta, al juego, y de poder viajar con ella a jugar torneos juntos. Además, como en Latinoamérica la competencia es naturalmente menor en esta modalidad de juego, dado que la cantidad de mujeres jugadoras es muy baja, el primer punto podría llevar fácilmente al segundo.

Con la excusa de poder llevarla de viaje a algún torneo pude enseñarle a jugar a fines de 2013 (recién llegado de mi primer viaje a Japón) y un poco durante 2014, pero la verdad es que el juego en sí nunca le interesó demasiado.

No obstante esto, cuando en agosto de 2015 se abrió una convocatoria para una plaza latinoamericana en el 2º World Students Pair Go Championship en Tokio, Japón, su interés por el go se renovó instantáneamente. Hubo solo dos parejas inscritas para el clasificatorio, por lo que una partida definiría todo. Durante una semana le di clases todos los días a Julieta por Skype (ella estaba en una residencia artística en Quito), y al final de esa semana jugamos con nuestros oponentes, que estaban en una situación muy parecida, en cuanto a historia y a nivel, a la nuestra. Ganamos el partido y nos preparamos para el viaje.

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Las callecitas de Asakusa tienen ese qué sé yo, viste…

El torneo fue la oportunidad perfecta para reencontrarme con Japón, que me había fascinado dos años atrás. Todo estaba igual, hermoso y agradable. Recorrimos Tokio durante casi una semana, y luego nos internamos por tres días enteros en el hotel Edmont, la tradicional sede del mundial de pair go.

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Allí nosotros, entre las potencias.
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Y el clásico té verde, ideal para jugar.

Demás está decir que perdimos las cuatro partidas que jugamos. Las mujeres de las demás regiones (Japón, Corea, Taiwán, Sudeste Asiático, Europa y Norteamérica) eran auténticas jugadoras de go, con niveles cercanos a 1d o más. Julieta, en cambio, tenía muy poca experiencia de juego. Además, los dos teníamos muy poca experiencia jugando juntos.

De todos modos, fue muy interesante jugar las partidas, más allá del resultado, e intentar jugar cada jugada maximizando su efecto en sí misma, y no su continuación. A Julieta, que es antropóloga, le encantó atravesar el torneo como experiencia de campo, metida desde afuera en un mundo completamente ajeno.

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Parejas del torneo oficial, que se desarrollaba en paralelo a la edición de estudiantes.
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En el torneo me reencontré con Kikou Emura (der.), a quien había conocido en 2013 en Sendai.
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Michael Redmond 9p dio un muy buen comentario de la final del torneo, entre una pareja coreana y una japonesa.

Ahora bien, toda la historia me sirvió para interiorizarme un poco sobre el pair go en general, y descubrir que es un juego completamente diferente al go. Y descubrí, entre otras cosas, que uno de los aspectos que más me gusta de este juego es que todo, los aciertos y los fracasos, son mi responsabilidad. El juego en equipo, aunque tenga muy buenos valores, no es algo que sienta propio del go.

16° Torneo Iberoamericano de Go

16° Torneo Iberoamericano de Go

El torneo más grande que jugué durante 2014 fue el 16° Torneo Iberoamericano de Go, en Quito, Ecuador. Decidí ir porque ese año no estaba participando en ningún torneo internacional grande (ni KPMC, ni WAGC, ni ningún otro), y mi objetivo es jugar, todos los años, al menos uno. Además, nunca había jugado un “ibero”, y quería vivir la experiencia.

El evento fue excelente. Nunca terminé de entender cómo hizo la Asociación Ecuatoriana de Go para organizar tal nivel de torneo (me imagino junto a mis compañeros de la AAGo organizando algo así, y ya me estreso).

La sede del lugar fue el  Círculo Militar de Ecuador, que cumplió con creces su función, con un salón de juego y otro para las comidas. Además del go, se comió muy bien y todos los jugadores disfrutamos un city tour por la bella ciudad de Quito.

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La bella ciudad de Quito.

A nivel participación, hubo 47 jugadores de 11 países diferentes (Argentina, Brasil, Colombia, Corea, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Inglaterra, México, Perú y Venezuela) y entre ellos Hisao Uyama (Brasil) y Fernando Aguilar (Argentina), los dos que más triunfos tienen históricamente en el torneo (el primero, campeón en tres ocasiones, y el segundo, contando la presente, en ocho).

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El salón de juego en el Círculo Militar.

Estoy todavía bastante sorprendido por mis resultados en el torneo. En la primera ronda, jugué contra Hisao Uyama, toda una leyenda del go latinoamericano por la belleza de su juego. Ante el shock de ambos, le capturé un grupo que valía unos treinta o cuarenta puntos en unas cien o ciento cincuenta jugadas. Ese fue el punto de quiebre en el que demostró su muy mayor experiencia: lenta y tranquilamente, fue recuperando la ventaja, hasta ganarme por más de diez puntos. La conclusión que saqué, terminado el partido, fue que la batalla por ese gran grupo agotó mis fuerzas en la partida, y Uyama supo aprovecharlo.

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Ahora bien, lo sorprendente fue todo lo que siguió a esa partida: le gané consecutivamente a todos los oponentes con los que me tocó jugar: John Castaño (Ecuador), Mateo Muñoz (Ecuador), Siddharta Avila (México), Ki Sup Cho (Ecuador), Juan Carlos Pachón (Colombia), y Bryan Gullén (Ecuador). Durante todos esos días logré un nivel de concentración alto, en el que pude jugar sin pensar en los buenos resultados que estaba teniendo. Eso, sumado a un poco de suerte en los emparejamientos, me terminó dando podio, llegando al tercer puesto del torneo (el podio completo fue: Fernando Aguilar, Hisao Uyama y un servidor).

Desde que terminó el torneo estoy esperando volver a participar de un ibero, y tengo la esperanza de repetir la hazaña.

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Ōkubo Goban Ten

Ōkubo Goban Ten

Desde que empecé a jugar al go quise tener buen equipamiento de juego. Me obsesionaba sobre todo tener gokes de madera y piedras reales, porque lo que tenía disponible en Argentina eran solo piedras de plástico, en pequeños recipientes del mismo material, para nada atractivos ni al tacto ni a la vista.

Antes de viajar a Japón averigüé bien en dónde podría comprar equipamiento, y di con Ōkubo Goban Ten, una tienda especializada en equipamiento de go y shogi cerca de Shinjuku.

Fui un día de semana a la tarde, y me costó encontrarla. La ubicación en el mapa que daba Google al poner su dirección estaba desviada por varias cuadras, y finalmente solo pude encontrar el lugar con ayuda de los vecinos y comerciantes, que como siempre en Japón, al verme perdido ofrecían su asistencia.

En cuanto llegué, fue fácil reconocerlo desde la entrada.

El lugar resultó ser hermoso, repleto de material de todos los niveles de calidad: gobanes, tableros de mesa de diferentes maderas, piedras de diferentes espesores, sets de viaje, etc.

Tableros de mesa y de piso.
Piedras de slate and shell de diferentes espesores y precios acordes.
Sección de shogi.

El hombre que atendía era muy simpático y, si bien hablaba muy poco inglés, nos entendimos bien. Le expliqué que quería un set completo y la cantidad de plata de que disponía, y me mostró varias opciones. Me decidí por un tablero de piso de shin-kaya, y unos buenos gokes de madera y piedras de buena calidad (aunque no las más gruesas). Estimo que las piedras y los gokes pueden durar toda una vida.

A la izquierda, el set adquirido.

Me enviaron todo ese mismo día al hotel en el que me estaba quedando, y enseguida me enfrenté al problema de tener que dejar cosas en Japón (básicamente, alguna ropa vieja) para hacer lugar en la valija. Un problema muy agradable.

NOTA desde el futuro: el tablero de piso no funcionó para mi occidental vida. Si bien es muy lindo, no es compatible con el resto del mobiliario y con nuestras costumbres físicas, y se hace incómodo. En 2015, de nuevo en la misma tienda, compré un tablero de mesa de hon-kaya.

Hon dojo

Hon dojo

Vine a Japón con un objetivo, además del de participar en el 34vo WAGC: estudiar durante un mes en un dojo de go, un sueño que idealicé desde que empecé a estudiar el juego. De hecho, todas mis expectativas en clasificar para uno de los torneos internacionales en Japón o en Corea, escondían como causa real las ganas que tenía de quedarme en esos países, por un tiempo, estudiando, más allá de los torneos mismos. Algo cambió en el camino.

El 6 de septiembre llegué con mi valija, mi enorme y pesada valija, a la estación de Asagaya, en Tokio. Me fue a buscar, corriendo (sic) uno de los sensei del dojo, Kim. Kim tiene 24 años, como yo, es 7 dan amateur y se dedica a enseñar go y artes marciales japonesas (karate y aikido).

Cuando llegamos al dojo la primera vez, me dijo que dejara la valija en la entrada, y literalmente en la primera habitación en la que entré, me dijo que jugara un partido con otro muchacho, calculo que también de nuestra edad o un poco más joven. Nos sentamos en el piso de tatami y jugamos en un goban tradicional, por primera vez en mi vida.

Un rato más tarde llegó Hon, el sensei director del dojo, y finalmente me mostró el lugar. Hon es coreano, tiene 35 años, y es primer dan profesional por la Kansai Ki in. Fue insei en Corea desde los 4 años (según sus palabras, gracias al lavado cerebral de su padre, 7 kyu), pero no llegó a ser profesional allá. En Japón como amateur, sin embargo, construyó uno de los mejores dojos del país, en donde estudian amateurs, insei y profesionales. Entre sus logros principales están Ichiriki Ryo (3p) y Fujisawa Rina (1p), que tiene el récord de ser la persona más joven en la historia del go en Japón en convertirse en profesional (a los 11 años y 6 meses). Hon, además, es una excelente persona, y en extremo simpático.

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El primer cuarto del dojo, que hacía las veces de living y de sala de estudio.

La rutina del dojo consiste, básicamente, en el siguiente horario. 9.30 a 12.00: estudio (benkyo); 12.00 a 13.00: comida (gohan); 13.00 a 17.30: benkyo; 17.30 a 18.20: gohan; 18.20 a 21.00: benkyo. Esto es todos los días de la semana, menos el jueves, donde hay descanso (yasumi) general.

Cuando está el grupo de estudio, el benkyo se realiza en conjunto. Esto es, por lo general, desde las 16.00 los días de semana, y desde las 9.30hs los sábados y domingos. Dado mi nivel (bajo, al menos dado el contexto), mi grupo de estudio oficial era el más bajo (tengo entendido que eran 3 grupos), y mis compañeros tenían por lo general entre 7 y 13 años. La mayoría de ellos, además, era más fuerte que yo.

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El cuarto de estudio correspondiente a mi grupo.

Después de las 21.00, los estudiantes que se quedaban a dormir ahí (eso iba variando conforme los días), por lo general seguían revisando partidas o estudiando hasta alrededor de las 12 de la noche, cuando se iban a dormir.

Dormir, también, se hacía a la manera japonesa. Como todos los cuartos tenían la doble función de ser cuartos de estudio además de sus funciones hogareñas (el de la foto de acá arriba, por ejemplo, era también cocina), la habitación para dormir era el cuarto de estudio del grupo superior. Esto significa, básicamente, dormir en futones, que se arman antes de acostarse, y se desarman a la mañana (antes de las 9.00).

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La habitación donde dormía, a la vez cuarto de estudio del grupo superior.

La realidad es que seguir el ritmo del dojo al pie de la letra era absolutamente imposible, y desde un principio lo tuve claro. ¿Por qué era imposible?, me pregunto con sinceridad. Por un lado, porque en el momento de estar en el dojo, estaba en Tokio también, y no había manera de que no me permitiera salir a ver, al menos de vez en cuando, qué había ahí afuera. Mis intereses, creo que a diferencia de otros estudiantes del dojo, superan al go. Por otro lado, por la falta de hábito de mantener la concentración durante doce horas por día (es un hábito que, creo, no se adquiere en poco tiempo). Por último, por estar tanto tiempo sin poder hablar. En el dojo no había nadie que hablara inglés o español (salvo palabras sueltas del primero). Mi japonés es, como mínimo, muy primitivo, por lo que el resultado de un día completo en el dojo era el de un aislamiento algo severo, y necesitaba aliviarlo con, al menos, varias caminatas diarias.

Me encontré a los pocos días saliendo, o escapando, más de lo que había planeado. Era, en parte, por las razones enunciadas más arriba. Pero había algo más, y esto probablemente fue enteramente mi culpa. Antes, en Argentina, pensaba que en Asia, seguramente, se estudiaba diferente. “El dojo me va a servir para ver cómo estudiar”, “estar tanto tiempo en el dojo me va a cambiar radicalmente la manera de ver el juego”, “ahí voy a experimentar el go de verdad”. Pues bien, sorpresa: resultó que el juego era el mismo. Y el estudio, también. No había ningún secreto guardado en Asia. Ellos hacen problemas (tsumego y tesuji), revisan y memorizan partidas profesionales, y juegan y revisan sus propias partidas. Hacen todo eso en grupo, y lo hacen doce horas por día.

¿Perdió la magia el go? En absoluto. Lo que perdió la magia de manera completa fue el mito que yo construí sobre la escuela japonesa de go. No hay realmente diferencias cualitativas con lo que siempre hice. La diferencia es cuantitativa, y eso es lo que marca, al final, el gran cambio: el go, acá, es profesional. Eso significa dos cosas: 1. se puede estudiar doce horas por día; 2. cuando es profesional, no es un placer.

Y el último punto, sumado a mi epifanía y a la muerte del mito que yo solo había armado, fue lo que me terminó de convencer de lo único que podía hacer. Unas dos semanas después de llegar al dojo, con mi grande y pesada valija, me iba de nuevo, a ver qué había allá afuera.

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We’ll always have Sendai.

We’ll always have Sendai.

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Sendai. Una ciudad relativamente chica (alrededor de un millón de habitantes), al norte de la isla de Honshu, que fue sede del 34th World Amateur Go Championship en el que participé, representando a Argentina. Desde Tokio mantengo el recuerdo, siempre muy feliz. Es una ciudad extremadamente vivaz y bella, de un tamaño justo para recorrerla sin mucho esfuerzo ni trenes ni caminatas.

Probablemente la belleza de la ciudad en mi memoria esté teñida de las experiencias del torneo. Como primer torneo internacional, debo decir que superó ampliamente las expectativas. La organización impecable, y la buena onda general de todos los involucrados permitieron vivir sin obstáculos la experiencia increíble de participar de un certamen de más de sesenta personas, todas y cada una de ellas de un país del mundo diferente. Pocas maneras tan potentes de sentirse uno más en el planeta, igualado completamente.

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El nivel realmente competitivo, claramente, se da entre los primeros 20 jugadores de la lista, no obstante lo cual atravesar ocho partidos de unas tres horas de duración cada uno, en cuatro días, foguea de una manera intensa el propio juego de torneo.

Es realmente raro. Bajar a desayunar al lobby del hotel con el grupo armado (inevitablemente, se arman grupos), y salir a jugar a la mañana y a la tarde con el que toque, de cualquier parte. Y hacer de eso una rutina.

Nota respecto a los grupos: desde mi punto de vista, eran tres principales. 1ero: los europeos. Si bien eran muchos, había un grupo de unos 6 a 10 de ellos (de paso, los más fuertes), que eran un poco intimidantes. Eran, además, los occidentales que más experiencia tenían en torneos de este tipo. 2do: los asiáticos. Este grupo incluía, en realidad, a todos los que sabían hablar chino: Taipei, Hong Kong, Indonesia, Singapur, Tailandia, Estados Unidos y Canadá. 3ro: los latinos. El grupo abierto. Además de Ecuador, Colombia, y Argentina (los sudamericanos) incluía a España, Portugal, y Finlandia (hijo de un peruano, sabía español). Además, siendo el grupo más abierto, en ocasiones incluía a Itaila, Brunei, India, Nepal o quien se cruzara en el camino.

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La sala de revisión de partidas donde, entre otros profesionales, Takemiya Masaki 9p en persona daba comentarios sobre su juego a quien se lo pidiera.

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Mis resultados no fueron acorde a mis expectativas, y logré sólo 3 victorias en 8 partidos, cuando mi objetivo era de 4. No obstante, subí del puesto 45 en el inicio al 39 en el final.

Ahora lo importante:

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Bento Box del torneo.

Experiencia culinaria en Sendai n°1: Bento Box. Este tipo de comida es un clásico en Japón, y se vende preparada así como se ve hasta en los supermercados. Tiene infinitas variedades, y es la comida que nos daban en el torneo todos los mediodías, entre partido y partido. Las opciones eran: pollo, carne, pescado o vegetariano. Si bien es bastante rico y cumple su función, debo decir que con el tiempo llega a cansar. No pregunten qué hay en cada sección, creo que nunca lo supe.

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Té verde ceremonial.

Experiencia culinaria en Sendai n°2: créanlo o no, este es el mejor té verde que tomé en mi vida. En la ceremonia de inauguración del torneo, entre otros eventos tradicionales estuvo la ceremonia del té, donde preparaban para los jugadores lo que se puede ver en las fotos. Sinceramente, hace que todo lo demás que conocemos como té parezca agua sucia.

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Al final de la semana, y después de todo el torneo, nos llevaron de tour por la prefectura de Miyagi, donde se encuentra Sendai, que fue la prefectura más afectada por el terremoto y tsunami de la costa este de Japón de 2011 (Sendai, por ejemplo, es una de las paradas del tren más cercanas a la célebre Fukushima). El tour consistió en un recorrido por ciudades que ya no existían más después del tsunami, y de las cuales sólo quedaban algunas ruinas de edificios o las calles marcadas en el suelo. Realmente no se puede decir mucho al respecto.

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Con mi jugadora anfitriona, Mai-chan (foto cortesía de la revista Go Weekly).

Gran ciudad, grandes amigos, grandes partidos. Gracias Sendai.