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Comentarios de marzo + BIBA Online Teaching (2)

Comentarios de marzo + BIBA Online Teaching (2)

Marzo no fue un buen mes para mi go. Perdí mi ritmo de estudio, tuve una experiencia no tan buena en BIBA Online, perdí la amplia mayoría de mis partidas, y llegué a la conclusión de que probablemente no voy a ir al WAGC este año. Vamos por partes.

Hasta hace poco, y desde al menos mitad de 2016, logré mantener un buen ritmo de estudio auto-guiado. Siempre lo hice a lo largo de los años, pero últimamente lo había perfeccionado al punto de costarme muy poco mantenerlo. Consistía en utilizar la técnica Pomodoro realizando entre tres y cuatro pomodoros por día, todos los días. En los fines de semana, a eso se agregaban las partidas jugadas, lo que en total sumaba unas doce a quince horas de dedicación semanal. Esto implicaba levantarme a las siete u ocho de la mañana de lunes a viernes para llevar a cabo los pomodoros (entre una hora y media y dos todos los días), antes de ir al trabajo.

Si bien suena como un gran sacrificio, había logrado incorporarlo a mi rutina sin mayores problemas, y lo disfrutaba. A mediados de febrero, y definitivamente, durante marzo, empecé a perder la capacidad de llevar a cabo la rutina. Todos los días me empecé a quedar dormido hasta las nueve de la mañana, a la tarde nunca tenía tiempo, y empecé a sentir una aversión a realizar esos pomodoros. Fue totalmente inexplicable, pero simplemente empecé a no poder hacerlos. Por suerte, a partir de hoy, creo que estoy empezando a revertir esto.

Por otro lado (y tal vez un poco para revertir esto que estaba empezando a suceder) en marzo me anoté al programa de BIBA Online Teaching. Llegando al final del mismo (mientras escribo espero mi partida final, un teaching game con Blackie), puedo decir que no fue una experiencia demasiado interesante. Tal vez en parte por mi estado mental durante el mes, no pude sacarle mucho provecho. Los reviews online no abarcaron todas las partidas jugadas, y tanto la sección de problemas de vida y muerte como las lectures semanales, no estaban integradas al resto del programa (las partidas y reviews). Básicamente, creo que lo único que realmente ofrecía el programa, a un precio muy alto, eran las reviews, algo que con clases particulares es mucho más explotable y más barato. De todos modos, hago un mea culpa de mi estado psicológico durante el mes, que evitó que lo disfrute y que hizo que perdiera varias partidas prácticamente ganadas.

Por último, el plan de ir al WAGC de este año, una idea que venía acariciando desde el año pasado, parece cada vez más lejana gracias a la organización del mismo, que anunció las fechas pero todavía no mandó la invitación oficial, a dos meses del evento. Organizar un viaje de tal magnitud, y conseguir pasajes económicos, en ese plazo, va a ser extremadamente difícil. Así, el que alguna vez fue el torneo amateur más importante para los jugadores occidentales, ahora está demostrando cada vez mayor informalidad, quedándose muy atrás del torneo europeo y norteamericano (que se anuncian un año antes) e incluso del iberoameriano, que este año, por ejemplo, ya está anunciado oficialmente para octubre.

Dejo un ejemplo de cómo perder una partida ganada, y la esperanza de tener un buen abril.

BIBA Online Teaching (1)

BIBA Online Teaching (1)

Durante el mes de marzo me inscribí al programa de clases por internet de BIBA, la academia coreana de Kim Seung-jun 9p (Blackie). Conocí a la gente de BIBA mi última vez en Seúl y, si bien consideré que no era para mí, parecieron todos muy simpáticos, especialmente Blackie mismo.

El programa de clases por internet es el más caro de todos los de ese estilo, pero decidí probarlo de todos modos porque parecía interesante. Incluye partidos de liga semanales, problemas para resolver también semanales, clases teóricas, partidas de enseñanza con Blackie y, una vez por semana, un review online de las partidas jugadas. Todo el contenido, además, se sube después a un canal privado de Youtube para revisar o para los que no asistieron en vivo.

La realidad es que es una cantidad de actividad muy alta, y es muy difícil aprovecharla al 100%. Pero solo los problemas, las partidas y las revisiones ya son bastante interesantes, más allá de que todavía no me hallo completamente en este tipo de programa (ampliaremos).

Hay cuatro grupos, de A a D, y yo entré en último lugar del grupo B, en el que también está Santiago Tabares. El grupo es básicamente para jugadores entre 4D y 6D de Tygem. Es duro estar último en el grupo, pero creo que jugar contra jugadores ligeramente más fuertes que uno es la mejor manera de curtirse.

Mi primer partido fue contra Juan Burgos, de Colombia, y después de ir perdiendo la mayor parte del tiempo, logré darlo vuelta y ganar por 1,5 puntos. Mi segundo partido fue contra Francisco Castelblanco, alguien que esperaba más fuerte de lo que jugó. Perdí la partida en un semeai por una serie importante de descuidos de lectura.

Simplificando, puedo decir que gané una partida perdida, y luego perdí una partida ganada. Veremos cómo evoluciona.

Dongjak Go Academy

Dongjak Go Academy

Mis últimos dos días enteros en Seúl (descontando el mismo día de mi partida, en el que tuve tiempo de hacer algunas cosas, como ir a uno de los famosos baños públicos coreanos) quise pasarlos en una escuela de go coreana, y mi amiga Lee Youngshin 5p me contactó con la Dongjak Go Academy, una escuela de una amiga de ella.

Hasta el momento yo había tenido una sola experiencia en una escuela de go asiática, cuando estuve algunas semanas en el Hon Dojo en Tokio, uno de los dojos más importantes de Japón, en 2013. Esa experiencia no había sido muy buena. El clima de estudio era muy opresivo, y los estudiantes la pasaban bastante mal, sufriendo la exigencia de los maestros que en muchos casos se convertía en maltrato.

El panorama en Dongjak fue completamente diferente. Es evidente que la escuela no se dedica exclusivamente a la formación de profesionales, porque además del grupo avanzado, había jugadores de variados niveles, incluyendo varios amateurs adultos a los que les jugué partidos parejos sin ningún problema.

Por supuesto, además de los niños amateurs, también estaban los niños que pasaban la mayor parte de sus horas allí, pero todos eran muy simpáticos y parecían contentos de estar en ese lugar.

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Todos los estudiantes se tomaban sus partidas muy en serio y hacían sus tareas diligentemente, cosa que parecía convivir sin problemas con un clima agradable.

Tanto con los niños como con los amateur adultos, la metodología era la misma: me emparejaban con alguien, jugábamos la partida (con o sin reloj) y al terminar casi siempre se acercaba un profesional y la revisábamos. A continuación, otra partida con el mismo oponente o con alguien más. En una sola tarde podía jugar cuatro o cinco partidas en esta modalidad.

Los horarios de la escuela eran de 09:00 a 13:00, una hora de almuerzo, 14:00 a 18:00, una hora de cena, y 19:00 a 21:00. En los dos días que fui, llegué al mediodía y me quedé hasta que cerró el lugar.

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Grupo de amateurs adultos. Youngshin (derecha) los ayuda a revisar una de sus partidas.
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Estudiantes avanzados.
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El salón de nivel avanzado, que se encontraba cruzando la calle.

Respecto a mis partidas, en la amplia mayoría de los casos gané y perdí una partida con cada oponente que me enfrenté, con excepción de mi último oponente, un niño que me ganó dos partidas seguidas. Adjunto una partida interesante que jugué contra un amateur (no pude saber el nombre), en la cual partiendo de la pinza alta de dos puntos en la esquina inferior derecha se dio una combinación de escaleras interesante que, a partir de un error de mi oponente, generó una ventaja insuperable para mí a poco de empezado el juego.

Seminario Intensivo de Go

Seminario Intensivo de Go

Actualmente, la presencia de jugadores fuertes en Buenos Aires es muy débil. De los históricamente cuatro jugadores argentinos más fuertes de las últimas décadas (Diego Ruiz 5to dan, Eduardo López Herrero 5to dan, Gabriel Benmergui 7mo dan y Fernando Aguilar 7mo dan), dos viven en otros países, uno en otra provincia, y el único que queda en la ciudad no está activo.

Buena asistencia.

De ellos cuatro, sólo Fernando participa anualmente del Torneo Argentino y del Congreso Argentino, por lo que para el resto de los jugadores de Go de Buenos Aires es realmente muy difícil estar en contacto con go de buen nivel. Entre Fernando, campeón argentino, y los jugadores activos que le siguen en fuerza, hay unas cuatro categorías de diferencia, lo que genera un vacío casi insondable.

En este contexto, es difícil encontrar recursos para la enseñanza de go de nivel intermedio. Jugadores de nivel kyu alto o dan bajo no tienen realmente ninguna oferta académica para crecer. Personalmente, suplo este vacío yendo ocasionalmente a la casa de Fernando en Santa Fe o tomando clases por internet con maestros internacionales cuando mi situación económica lo habilita.

El Seminario Intensivo organizado a principio de mes por la Asociación Argentina de Go fue una buena oportunidad para aportar a la solución del problema a nivel general. El seminario fue organizado según el nivel de los participantes, en dos actividades el día sábado y una actividad el día domingo. Durante el sábado a la mañana, orientado a jugadores de categoría menor a 4to kyu, Fernando hizo un repaso sobre los conceptos fundamentales del juego, tomando como referencia para estos conceptos los libros Go Proverbs Illustrated y Lessons in the Fundamentals of Go. Aguilar usó, además, partidas enviadas previamente por asistentes al seminario para ejemplificar algunos de los conceptos.

Durante la tarde del sábado, la actividad orientada a jugadores de categoría entre 4to kyu y 3er dan fue un análisis de los conceptos estratégicos del juego, en el formato de un torneo de acertar jugadas (en base a la partida de la final de la 10ma edición de la Copa Fujitsu, entre Kobayashi Koichi y O Rissei, y con base en el libro Strategic Concepts of Go).

Fernando ríe de nuestra ignorancia 😛

La actividad del domingo, para todos los asistentes, fue una serie de diez partidas simultáneas brindadas por Fernando Aguilar, con un hándicap adecuado a la situación (es decir, menor al que se daría en partidas de uno contra uno). El resultado de las simultáneas de enseñanza fue de 9 partidas a favor de Aguilar, y 2 ganadas por los alumnos. Entre esas dos estuvo la mía, que gané por abandono. Quedé bastante contento con mi partida y creo que me demostré a mi mismo que efectivamente estoy mejorando. La adjunto con comentarios.

El go como disciplina universitaria

El go como disciplina universitaria

Este semestre estoy participando de una iniciativa bastante única. El instituto universitario ESEADE incluyó como materia optativa para las licenciaturas de Publicidad, Administración de Empresas y Curaduría de Artes, la materia “Filosofía y estrategia del juego”, centrada en el juego de go.

El cuerpo docente de la materia consiste en David Pollitzer como profesor titular (vocal de la Asociación Argentina de Go y representante argentino en el World Amateur Go Championship de este año) y quien suscribe como ayudante.

La existencia de una materia que incluya como tema central el go dentro de una currícula universitaria es un hecho sin antecedentes en Latinoamérica. El go llevado a nivel académico tiene como referente principal la creación del Departamento de Estudios de Baduk de la Myongji University en 1997, en Corea, en el que se pueden cursar estudios tanto de grado como de posgrado. Dentro de los objetivos explícitos de este departamento, están el de enseñar lenguajes extranjeros a estudiantes que puedan introducir la cultura del baduk al mundo y el de adquirir un más profundo conocimiento de la vida desde el baduk. En algún momento, jugueteé con la idea de cursar estudios de posgrado en dicho departamento.

Otro acercamiento académico al go fue una serie de iniciativas de la American Go Association, que culminó en la organización del International Go Symposium de 2012, en el cual se presentaron ponencias científicas sobre varios temas, incluyendo la problematización de organizar programas de enseñanza de go. Un buen número de estos papers pueden ser descargados de la página del simposio.

En este contexto un tanto árido, la nueva materia en ESEADE se presenta como una experiencia importante. El objetivo que planteó la cátedra (básicamente, David Pollitzer) es el de desarrollar el pensamiento estratégico de los alumnos, utilizando el juego de go como modelo de estrategia, y como el juego idóneo para clarificar y ejemplificar conceptos estratégicos.

En lo personal, en mi rol de ayudante participo en los módulos de práctica de la materia, en los cuales, dos horas por semana, juego simultáneas con los alumnos o superviso las partidas que juegan entre ellos, por ahora sobre todo en tableros de 9×9. Algunos aprenden, se entusiasman, y mejoran. Respecto a otros, siento que, sinceramente, no saben cómo escapar.

Un kifu realizado por dos alumnos.

Bien o mal, hay más de veinte alumnos en la clase, que aprenden técnicas de captura, conceptos fundamentales del juego, y a escribir y leer kifus. A la vez, intentan activamente relacionar los conceptos que aprenden del juego con situaciones estratégicas de sus vidas y sus carreras. Desde lo personal, siempre puse en duda la capacidad del go de generar un tipo de conocimiento estratétigo extrapolable del ámbito puro del go. Pienso que, la mayoría de las veces, esta idea es una estrategia de marketing que los jugadores repiten para intentar atraer a neófitos al juego, sin darse cuenta de que el go ya es, en sí mismo, su propia recompensa. De todos modos, me permito dudar de esta convicción y, si es posible extraer aún más que la recompensa de jugarlo, intentaré contribuir a ese objetivo.

Hon dojo

Hon dojo

Vine a Japón con un objetivo, además del de participar en el 34vo WAGC: estudiar durante un mes en un dojo de go, un sueño que idealicé desde que empecé a estudiar el juego. De hecho, todas mis expectativas en clasificar para uno de los torneos internacionales en Japón o en Corea, escondían como causa real las ganas que tenía de quedarme en esos países, por un tiempo, estudiando, más allá de los torneos mismos. Algo cambió en el camino.

El 6 de septiembre llegué con mi valija, mi enorme y pesada valija, a la estación de Asagaya, en Tokio. Me fue a buscar, corriendo (sic) uno de los sensei del dojo, Kim. Kim tiene 24 años, como yo, es 7 dan amateur y se dedica a enseñar go y artes marciales japonesas (karate y aikido).

Cuando llegamos al dojo la primera vez, me dijo que dejara la valija en la entrada, y literalmente en la primera habitación en la que entré, me dijo que jugara un partido con otro muchacho, calculo que también de nuestra edad o un poco más joven. Nos sentamos en el piso de tatami y jugamos en un goban tradicional, por primera vez en mi vida.

Un rato más tarde llegó Hon, el sensei director del dojo, y finalmente me mostró el lugar. Hon es coreano, tiene 35 años, y es primer dan profesional por la Kansai Ki in. Fue insei en Corea desde los 4 años (según sus palabras, gracias al lavado cerebral de su padre, 7 kyu), pero no llegó a ser profesional allá. En Japón como amateur, sin embargo, construyó uno de los mejores dojos del país, en donde estudian amateurs, insei y profesionales. Entre sus logros principales están Ichiriki Ryo (3p) y Fujisawa Rina (1p), que tiene el récord de ser la persona más joven en la historia del go en Japón en convertirse en profesional (a los 11 años y 6 meses). Hon, además, es una excelente persona, y en extremo simpático.

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El primer cuarto del dojo, que hacía las veces de living y de sala de estudio.

La rutina del dojo consiste, básicamente, en el siguiente horario. 9.30 a 12.00: estudio (benkyo); 12.00 a 13.00: comida (gohan); 13.00 a 17.30: benkyo; 17.30 a 18.20: gohan; 18.20 a 21.00: benkyo. Esto es todos los días de la semana, menos el jueves, donde hay descanso (yasumi) general.

Cuando está el grupo de estudio, el benkyo se realiza en conjunto. Esto es, por lo general, desde las 16.00 los días de semana, y desde las 9.30hs los sábados y domingos. Dado mi nivel (bajo, al menos dado el contexto), mi grupo de estudio oficial era el más bajo (tengo entendido que eran 3 grupos), y mis compañeros tenían por lo general entre 7 y 13 años. La mayoría de ellos, además, era más fuerte que yo.

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El cuarto de estudio correspondiente a mi grupo.

Después de las 21.00, los estudiantes que se quedaban a dormir ahí (eso iba variando conforme los días), por lo general seguían revisando partidas o estudiando hasta alrededor de las 12 de la noche, cuando se iban a dormir.

Dormir, también, se hacía a la manera japonesa. Como todos los cuartos tenían la doble función de ser cuartos de estudio además de sus funciones hogareñas (el de la foto de acá arriba, por ejemplo, era también cocina), la habitación para dormir era el cuarto de estudio del grupo superior. Esto significa, básicamente, dormir en futones, que se arman antes de acostarse, y se desarman a la mañana (antes de las 9.00).

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La habitación donde dormía, a la vez cuarto de estudio del grupo superior.

La realidad es que seguir el ritmo del dojo al pie de la letra era absolutamente imposible, y desde un principio lo tuve claro. ¿Por qué era imposible?, me pregunto con sinceridad. Por un lado, porque en el momento de estar en el dojo, estaba en Tokio también, y no había manera de que no me permitiera salir a ver, al menos de vez en cuando, qué había ahí afuera. Mis intereses, creo que a diferencia de otros estudiantes del dojo, superan al go. Por otro lado, por la falta de hábito de mantener la concentración durante doce horas por día (es un hábito que, creo, no se adquiere en poco tiempo). Por último, por estar tanto tiempo sin poder hablar. En el dojo no había nadie que hablara inglés o español (salvo palabras sueltas del primero). Mi japonés es, como mínimo, muy primitivo, por lo que el resultado de un día completo en el dojo era el de un aislamiento algo severo, y necesitaba aliviarlo con, al menos, varias caminatas diarias.

Me encontré a los pocos días saliendo, o escapando, más de lo que había planeado. Era, en parte, por las razones enunciadas más arriba. Pero había algo más, y esto probablemente fue enteramente mi culpa. Antes, en Argentina, pensaba que en Asia, seguramente, se estudiaba diferente. “El dojo me va a servir para ver cómo estudiar”, “estar tanto tiempo en el dojo me va a cambiar radicalmente la manera de ver el juego”, “ahí voy a experimentar el go de verdad”. Pues bien, sorpresa: resultó que el juego era el mismo. Y el estudio, también. No había ningún secreto guardado en Asia. Ellos hacen problemas (tsumego y tesuji), revisan y memorizan partidas profesionales, y juegan y revisan sus propias partidas. Hacen todo eso en grupo, y lo hacen doce horas por día.

¿Perdió la magia el go? En absoluto. Lo que perdió la magia de manera completa fue el mito que yo construí sobre la escuela japonesa de go. No hay realmente diferencias cualitativas con lo que siempre hice. La diferencia es cuantitativa, y eso es lo que marca, al final, el gran cambio: el go, acá, es profesional. Eso significa dos cosas: 1. se puede estudiar doce horas por día; 2. cuando es profesional, no es un placer.

Y el último punto, sumado a mi epifanía y a la muerte del mito que yo solo había armado, fue lo que me terminó de convencer de lo único que podía hacer. Unas dos semanas después de llegar al dojo, con mi grande y pesada valija, me iba de nuevo, a ver qué había allá afuera.

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