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1° Congreso Latinoamericano de Go

1° Congreso Latinoamericano de Go

Entre el 13 y 16 de Octubre tuvo lugar el 1° Congreso Latinoamericano de Go en Cancún, México. El evento fue una continuación expandida del tradicional Campeonato Iberoamericano de Go, que se mantuvo como tal y estuvo escoltado por una serie de otras actividades. Estas otras actividades fueron: la ronda final del Pandanet Latin American Team Championship (PGLATC), un torneo de parejas, un torneo juvenil, y una serie de actividades de enseñanza, clases y simultáneas a cargo de los ocho jugadores profesionales de Asia, Europa y Norteamérica que asistieron al evento.

El salón de juego principal. A la derecha, la zona de charlas y conferencias.
Una de las actividades paralelas: el seminario de formación de docentes dictado por KIBA.

En general resultó ser un evento cargado de actividades en tres días intensos, que por momentos resultó un tanto agotador y me hizo extrañar la sencilleza y la calidad del Ibero de 2014 en Ecuador que, girando alrededor de un solo evento, fue una experiencia en muchos sentidos más fácil de atravesar.

El banner que anunciaba la final del PGLATC.

Como capitán y tercer tablero del equipo argentino del PGLATC, fui invitado al evento para disputar la final del torneo junto a Santiago Tabares y Fernando Aguilar, después de quedar en segundo lugar al terminar la polémica ronda final del torneo. Esto me habilitó, con casi todos los gastos pagos, a jugar los dos torneos y a participar de la mayoría de las actividades.

La realidad es que mi estado mental relativo al go todavía no era bueno al viajar al evento. Venía de tener mal rendimiento en Seúl y en el Torneo Argentino, y sobre todo seguía sintiendo que jugaba peor de lo que podía jugar, perdida totalmente la motivación por el juego. Consideré que México era, tal vez, una oportunidad para recuperar todo esto, pero visto en retrospectiva la verdad es que no estaba listo para jugar torneos grandes, y lo correcto hubiera sido no asistir al evento, y enviar en cambio al cuarto tablero en mi lugar. Una mezcla de wishful thinking y de no querer quedarme afuera de la final que, en alguna medida, yo había construido, me llevó a tomar la decisión de participar.

Como consecuencia, era esperable que mis resultados no fueran buenos. En el torneo principal logré hacer sólo 3 puntos de 6, perdiendo contra algunos oponentes contra los que, en otras circunstancias, podría haber ganado. Pero lo que más me dolió fue que, en la final del PGLATC, tampoco pude rendir.

El encuentro se organizó de la siguiente manera: Fernando Aguilar vs. Abraham Florencia, Santiago Tabares vs. Emil García, y quien escribe vs. Sebastián Ríos de Icaza. Los primeros dos partidos del match eran claramente difíciles, pero el tercero había resultado un poco menos desafiante que lo esperado: el tercer tablero de México era originalmente Vladimiro González, ex campeón iberoamericano y uno de los jugadores mexicanos más fuertes. Si bien había ganado contra Vladimiro en la segunda ronda del torneo, sabía que era más fuerte que yo y que el partido sería difícil. Sin embargo, él no pudo asistir y su reemplazo fue Sebastián, de categoría un poco más baja. Además, contra Sebastián había ganado pocos meses antes, en la final del clasificatorio a la copa Samsung. No me había impresionado como alguien fuerte, por lo que cuando me enteré que él era mi oponente, pensé que tenía chances de ganar.

La verdad es que en ningún momento en el partido me sentí cómodo y, en reglas generales, estuve muy poco inspirado. Jugué de una forma mecánica y fui el primero de los tres en terminar de jugar, perdiendo por abandono. No tengo registro de la partida. A continuación, Fernando le ganó a Abraham, y un rato después Santiago perdió con Emil. Así que, por un punto, perdimos la final y quedamos en segundo lugar.

Más allá de no haber rendido en el momento clave, creo que el equipo hizo un buen papel a lo largo del torneo, y promete quedarse con alguna de las ediciones próximas del torneo. Como enseñanza, fruto de mis resultados a lo largo de todo el torneo, creo que se puede concluir que ser a la vez capitán y jugador puede resultar en una presión y una carga demasiado grande, no recomendable.

Por fuera del go, pudimos visitar las playas del Caribe y una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno, el Chichen Itzá.

Como siempre, el go dará revancha.

Las famosas playas del Caribe.
El Chichen Itzá.
16° Torneo Iberoamericano de Go

16° Torneo Iberoamericano de Go

El torneo más grande que jugué durante 2014 fue el 16° Torneo Iberoamericano de Go, en Quito, Ecuador. Decidí ir porque ese año no estaba participando en ningún torneo internacional grande (ni KPMC, ni WAGC, ni ningún otro), y mi objetivo es jugar, todos los años, al menos uno. Además, nunca había jugado un “ibero”, y quería vivir la experiencia.

El evento fue excelente. Nunca terminé de entender cómo hizo la Asociación Ecuatoriana de Go para organizar tal nivel de torneo (me imagino junto a mis compañeros de la AAGo organizando algo así, y ya me estreso).

La sede del lugar fue el  Círculo Militar de Ecuador, que cumplió con creces su función, con un salón de juego y otro para las comidas. Además del go, se comió muy bien y todos los jugadores disfrutamos un city tour por la bella ciudad de Quito.

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La bella ciudad de Quito.

A nivel participación, hubo 47 jugadores de 11 países diferentes (Argentina, Brasil, Colombia, Corea, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Inglaterra, México, Perú y Venezuela) y entre ellos Hisao Uyama (Brasil) y Fernando Aguilar (Argentina), los dos que más triunfos tienen históricamente en el torneo (el primero, campeón en tres ocasiones, y el segundo, contando la presente, en ocho).

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El salón de juego en el Círculo Militar.

Estoy todavía bastante sorprendido por mis resultados en el torneo. En la primera ronda, jugué contra Hisao Uyama, toda una leyenda del go latinoamericano por la belleza de su juego. Ante el shock de ambos, le capturé un grupo que valía unos treinta o cuarenta puntos en unas cien o ciento cincuenta jugadas. Ese fue el punto de quiebre en el que demostró su muy mayor experiencia: lenta y tranquilamente, fue recuperando la ventaja, hasta ganarme por más de diez puntos. La conclusión que saqué, terminado el partido, fue que la batalla por ese gran grupo agotó mis fuerzas en la partida, y Uyama supo aprovecharlo.

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Ahora bien, lo sorprendente fue todo lo que siguió a esa partida: le gané consecutivamente a todos los oponentes con los que me tocó jugar: John Castaño (Ecuador), Mateo Muñoz (Ecuador), Siddharta Avila (México), Ki Sup Cho (Ecuador), Juan Carlos Pachón (Colombia), y Bryan Gullén (Ecuador). Durante todos esos días logré un nivel de concentración alto, en el que pude jugar sin pensar en los buenos resultados que estaba teniendo. Eso, sumado a un poco de suerte en los emparejamientos, me terminó dando podio, llegando al tercer puesto del torneo (el podio completo fue: Fernando Aguilar, Hisao Uyama y un servidor).

Desde que terminó el torneo estoy esperando volver a participar de un ibero, y tengo la esperanza de repetir la hazaña.

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